6 de abril de 2015

Miguel Hernández en Quesada



Aprovechando estas vacaciones para tomar aire en la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, he visitado el  museo de Miguel Hernández y Josefina Manresa que se acababa de inaugurar en Quesada. El pueblo de Josefina acoge el archivo que posee la familia del escritor, tras el escaso interés de su pueblo natal, Orihuela. Hay heridas, que siguen sangrando.

Un estremecimiento, recorre la espalda desde que uno llega al Museo Zabaleta, sede del Museo de Miguel Hernández y Josefina, donde se recorren todo tipo de documentos: textos manuscritos, dedicatorias, imágenes, grabaciones, vídeos,…  
Un museo del siglo XXI para un autor destinado a la eternidad.  Os dejo unas imágenes hasta que podáis acudir a visitarlo, porque será (es, ya) uno de los destinos imprescindibles para los amantes de la poesía.




29 de enero de 2015

Cómic: La Orden de Toledo





Dos artistas, Juanfran Cabrera y Javierre, han creado una maravilla en formato de cómic.

Se trata de una recreación de la vida en la España de los años 20, poniendo el foco en la Residencia de Estudiantes y alguna de los personas que pasaron por allí: Lorca, Dalí, Buñuel, ...




Este cómic me llegó hace varias semanas como un regalo (mil gracias, Mercedes)  que no he dejado de disfrutar.
Se han editado los dos primeros números (los demás están en proceso) mediante Crowdfunding. Para conseguirlos o saber más del proyecto, aquí dejo su blog y su página en Facebook.
Creo que es una iniciativa que merece la pena apoyar, seguir y difundir.

 Uno de los pabellones gemelos

Este fin de semana, en una visita a  la Residencia de Estudiantes con viejos amigos, entre ellos el pintor Antonio Herrero,  comentamos este cómic y recordamos la Orden que le da nombre.


Pabellón Transatlántico


¿Quieres saber más sobre la Orden de Toledo? Es una historia que merece la pena.


En 1923 un joven llamado Luis Buñuel decidió fundar "La Orden de Toledo". Se trataba de un grupo de jóvenes cuyos estatutos establecían como normas básicas:

- Vagar durante toda una noche por Toledo, borracho y en completa soledad.
- No lavarse durante la estancia.
- Acudir a la ciudad una vez al año.
- Amar a Toledo por encima de todas las cosas.
- Velar el sepulcro del Cardenal Tavera.


De esta peculiar orden formaron parte varios miembros de la Generación del 27 además de Buñuel. Así, podemos encontrar en ella a Pepín Bello, Lorca, Pedro Gárfias, Dalí, Alberti o María Teresa León, entre otros muchos organizados jerárquicamente.

Para saber más de esta Orden puedes visitar esta magnífica entrada, o la memoria de una acción vanguardista que trató de recuperar la esencia de este grupo hace unos años, a cargo del Laboratorio de Creaciones Intermedia del Dep. de escultura de la  Universidad Politécnica de Valencia.


Eso sí, no dejes de leer "La orden de Toledo". De nada. 



Nota: El vídeo y la portada del cómic pertenecen a los autores y están tomados de las páginas citadas.

14 de enero de 2015

Quijote y publicidad

Este blog no incluye publicidad, pero en este caso haré una excepción.

Acabo de toparme con un anuncio que desconocía sobre un automóvil. El anuncio tiene más de dos años, pero una de las consecuencias de no ver televisión es que uno se pierde cosas como esta. En realidad no es un anuncio, sino una serie de siete que se van sucediendo hasta el ¿final?
Explicaré que he conocido el anuncio al seguir a uno de sus protagonistas, el actor Íñigo Echevarría, miembro de la compañía Ron Lalá, de la que soy ferviente devoto.

Dejo sin más los anuncios para que podáis disfrutar de ellos. Los amantes del Quijote, quizá encuentren alguna similitud con la obra.



Capítulo I. El encuentro




Y si  quieres saber cómo sigue, aquí tienes la serie completa.




Y ahí va un reto para mis alumnos más quijotescos. ¿Sabrías relacionar los vídeos con alguna escena del Quijote? En los comentarios, puedes dejar tu respuesta. Los más rápidos, verán recompensada su quijotidad.







8 de enero de 2015

Nuevo año, mismos problemas, nuevas ilusiones

El final de un año y el inicio de otro, aparte de para contar un giro más de la Tierra, sirve para hacer balances, pensar en nuevos retos, etc.

Respecto a lo primero, veo mis últimas entradas y las descubro cada vez más escasas: no quiero hacer entradas simples y me falta el tiempo para hacerlas tan completas como quisiera. Pero tampoco quiero que pasen meses sin escribir nada. Me descubro sin tiempo, saturado con unas clases cada vez más numerosas, más complicadas por la realidad de cada alumno, sin tiempo para hacer todo lo que quiero/debo hacer. La eterna sensación de ir un paso por detrás mientras la realidad me arrastra. Intento apagar fuegos,  solventar problemas, mediar, solucionar aquello que me desborda, ... pero no puedo mirar a otro lado. Alguien me dijo que la ONG de los profesores es su colegio, su instituto, ese lugar en el que no faltan problemas que resolver. Sin embargo, la sensación de querer frenar el mar con las manos no me abandona. Y ese es el balance. 
¿Propósitos? Seguir haciendo aquello en lo que creo. Tratando de cerrar heridas, aunque sea con tiritas, regalar abrazos a espaldas cansadas de las mochilas que les impone la vida. Y una nueva ley de educación que olvida todo esto y convierte a las personas en máquinas. Qué atrevida es la ignorancia.



Y no puedo olvidar que hoy todos somos Charlie Hebdo. 


3 de noviembre de 2014

Literatura juvenil ¿Sí o no?

Entre los profesores existe una discusión habitual: ¿deben leer los alumnos literatura juvenil o libros clásicos? Esta disyuntiva genera, en no pocas ocasiones, guerras interminables que pueden terminar en enfrentamientos personales... y es que que no es tema baladí. Incluso el Ministerio de Cultura tiene entra en la polémica.

http://1.bp.blogspot.com/--aTYQ44wJAY/UUJPtlXlkEI/AAAAAAAAFB4/l7SPLzERgUo/s1600/Manifiesto+de+la+literatura+juvenil.jpg


En mi caso, reconozco, fui poco lector de literatura juvenil en mi adolescencia, exceptuando algunas colecciones que devoraba. Me aficioné al cómic, desde Mortadelo a Tintín, pasando por Spirou, Asterix, ... de los que leí colecciones completas gracias a una biblioteca cercana a mi casa. Por cierto, la biblioteca era de la Obra Social de Cajamadrid. Dentro de unos años, tras el saqueo, añoraremos lo que suponía la obra social de muchas cajas de ahorros. Pero me voy del tema.



En cuanto a literatura, me dejé guiar por los libros que mandaban en el instituto, por los que me llamaban la atención en la biblioteca, los que me comentaban amigos,... y gracias ello leí maravillas aderezadas con muchos otros libros perfectamente prescindibles. Así que no soy un buen ejemplo para hablar de literatura juvenil.



Seguramente he leído más literatura juvenil como profesor que como joven, propiamente dicho. Y reconozco su utilidad para aficionarse a la lectura. Los hay maravillosos,... y también pésimos. Sin embargo, nunca censuraré la lectura de un libro a un alumno por su baja calidad. Le recomendaré otros, pero lo importante es que lean. Lo que sea. Yo mismo, lo he reconocido antes, he leído autenticas bazofias, pero incluso esas bazofias me aportaron algo, aunque sea el reconocer su sabor a plástico.

¿Por qué hablo hoy de este tema? Porque hace un par de días apareció un artículo con el título ¿Deberían los adolescentes leer literatura juvenil? y que puede dar mucho que hablar en los institutos.

¿Y tú, qué opinas?