Sí, otro "día de" que celebrar. En este caso se trata de celebrar esa forma de reflexión que llamamos poesía.
Hace once años, en 2011, la UNESCO decidió celebrar el DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA como homenaje a lo que la poesía aporta a nuestra vida: reflexión, arte, ojos, luz, boca, labios y sabor a nubes de primavera. De hecho, el nombre que se da a este día en Europa es Primavera de los Poetas.
Como siempre, nos vemos reflexionando si es necesario, si es conveniente, si aporta algo el celebrar este "día de". Al menos sirve para que mucha gente que habitualmente no disfruta de la poesía, hoy se encuentre en la prensa, la radio, la televisión, internet,... el guiño de unos versos. ¿Serán suficientemente seductores? Quién lo probó lo sabe. Si no, al menos quedará ese guiño.
¿Qué es poesía? me preguntan muchas veces los alumnos. Y recuerdo los versos de Bécquer, y recuerdo las palabras de Cortázar
También recuerdo el último atardecer desde la ventana, con los colores tornándose rojizos, luego malvas, finalmente oscureciéndose hasta desaparecer para siempre, porque nunca un atardecer es igual a otro, igual que nunca un día es igual a otro. Así, la poesía no es sólo aquello que se estudia en la clase de lengua para aprobar un examen, ni es la suma de sílabas y de rimas, sino que se trata de algo mucho más importante.
El primer día de clase suelo preguntar a los alumnos para qué sirve la literatura, y tras varias respuestas de lo más variado, suelo concluir con que no sirve para nada, ante sus incrédulas caras (algún año ha habido alumnos muy ofendidos por esta afirmación). Y sí, digo, la literatura y por ello la poesía no sirven para nada... útil. Por lo tanto debemos enviarla hasta el rincón de lo inútil. Los alumnos en este caso suelen mirarse sorprendidos, divertidos, atemorizados por ese loco que les ha tocado como profesor, ... y ahí llega el reto. ¿Somos capaces de arrinconar a la poesía por inútil?¿por qué no seguir con más cosas inútiles como el amor, la belleza, la felicidad,...? Algunos protestan, pero les insisto, se puede vivir sin el amor (de una pareja, unos padres, hermanos, hijos, amigos,...) y hay gente que lo hace. ¿Nos aporta algo útil el amor? No.
Entonces, ¿estamos dispuestos a vivir sin todo aquello que nos parece inútil? La conclusión final es obvia, sin Poesía, como sin Amor, sin Felicidad, sin Belleza,... se puede sobrevivir, pero desde luego, no se puede Vivir.
Disfrutemos a diario de eso que convierte la vida en Vida, no nos limitemos a celebrar el consabido "día de", sino que leamos, escuchemos, vivamos en poesía, porque solo así seremos Hombres que Viven.
Os regalo aquí unos poemas para la dosis diaria.
- La poesía es un arma cargada de futuro de Gabriel Celaya. Leer.
- Desmayarse, atreverse, estar furioso de Lope de Vega. Leer.
A la derecha de estas palabras, entre mis blogs favoritos, podrás encontrar una página maravillosa, la Antología Poética Multimedia, una recopilación de textos leídos de diferentes autores. Es otra invitación a disfrutar la poesía. También se puede coger un libro de poemas de la estantería de casa, de la biblioteca, de la librería,... y leer, leer sin más obligación que el placer de hacerlo.
Mientras escribo esto, escucho el maravilloso programa En la nube, de Radio 3, dedicado, hoy también, a la poesía. (Aquí se puede escuchar o descargar el podcast)
Salgo de la fiesta de graduación de 2º de Bachillerato. Cuando llegué al instituto conocí a niños de 12 y 13 años, y ahora despido a hombres y mujeres adultos.
Hemos hecho memoria de estos años: muchas clases, pasillos, montones de bromas, alguna bronca, muchas cosas buenas, alguna situación dura en la que hemos tratado de estar ahí, ... 5 años de vida con vosotros. Nunca había compartido tanta vida con alumnos.
Enhorabuena, hoy comienza el resto de vuestra vida,... pero espero que nos sigamos viendo, porque he aprendido muchísimo con vosotros y, sobre todo, DE vosotros,... y quiero seguir haciéndolo.
Esta mañana he escuchado en Radio 3 una canción que me ha estremecido. Se trataba de un homenaje a Miguel Hernández compuesto por el que tal vez sea nuestro mejor cantante de hip-hop: Nach. La canción se llama Hoy converso con Miguel, y la dejo para disfrute de quienes carezcan de prejuicios. ¿ Por qué no va a poder el hip-hop homenajear a Miguel Hernández? ¿No puede haber poesía en el hip-hop? Muchos se caerían de espaldas ante un análisis comparativo de cosas tan "distintas" como el romancero tradicional, las rancheras o el hip hop, por ejemplo. Se trata de una propuesta que partió de la Universidad Miguel Hernández, que pidió a Nach una canción para homenajear al poeta. Y aquí queda el resultado:
Que como el sol sea mi verso,
más grande y dulce cuanto más viejo...
Que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre. Aquí estoy para vivir mientras el alma me suene y aquí estoy para morir cuando la hora me llegue.
Y si me muero, que muera con la cabeza muy alta, muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama. Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.
No, no hay cárcel para el hombre, no podrán atarme, no, este mundo de cadenas me es pequeño y exterior, ¿quien encierra una sonrisa?, ¿quien amuralla una voz?
A lo lejos tu más sola que la muerte, la una y yo. A lo lejos tu sintiendo en tus brazos mi prisión, en tus brazos donde late la libertad de los dos... ... libre soy, siénteme libre, libre soy, solo por amor.
El se llama barro, aunque Miguel se llame, sentado sobre los muertos el alma se relame es su sino sangriento afilado hacia el papel yo navego entre sus versos, hoy converso con Miguel.
Desperté de ser niño, nunca despiertes, triste llevo la boca, ríete siempre, Siempre en la cuna, defiendo la risa pluma por pluma.
Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea, ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con las tinieblas?
Un carnívoro cuchillo, de ala dulce y homicida sostiene un vuelo y un brillo alrededor de mi vida. Rayo de metal crispado fulgentemente caído, picotea mi costado y hace en él un triste nido.
Pero al fin podré vencerte, ave y rayo secular, corazón, que de la muerte nadie ha de hacerme dudar. Sigue, pues, sigue cuchillo, volando, hiriendo, algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía.
El se llama barro, aunque Miguel se llame, sentado sobre los muertos el alma se relame es su sino sangriento afilado hacia el papel yo navego entre sus versos, hoy converso con Miguel.
Vientos del pueblo le llevan hasta el último rincón, es vecino de la muerte y le sobra el corazón. Voz de campesino, su sangre es un camino cruel, yo navego entre sus versos, hoy converso con Miguel.
Por las calles voy dejando algo que voy recogiendo, pedazos de vida mía venidos desde muy lejos. Como una fontana que, eterna en brotar persiste, como un sendero me iré y no acabaré de irme.
Beso soy, sombra con sombra. Beso, dolor con dolor. Por haberme enamorado, corazón sin corazón. De las cosas, del aliento sin sombra de la creación, sed con agua en la distancia pero sed alrededor.
Lucho contra la sangre, me debato contra tanto zarpazo y tanta vena. Y cada cuerpo que tropiezo y trato, es otro borbotón de sangre, otra cadena.
¿No cesara este rayo que me habita? ¿No cesará esta terca estalactita? No quiero dormir-morir, no quiero morir durmiendo en sagrada tierra estéril, yo quiero morir viviendo.
El se llama barro, aunque Miguel se llame, sentado sobre los muertos el alma se relame es su sino sangriento afilado hacia el papel yo navego entre sus versos, hoy converso con Miguel.
Vientos del pueblo le llevan hasta el último rincón, es vecino de la muerte y le sobra el corazón. Voz de campesino, su sangre es un camino cruel, yo navego entre sus versos, hoy converso con Miguel.
El llegó con tres heridas... La del amor... La de la muerte... La de la vida... Hijo de la luz y de la sombra... Miguel Hernández.
Este blog pretende ser una herramienta (de terciopelo) para comunicarme con vosotros que sobrevoláis por aquí. Con la que descubrir textos, encontrar mundos insospechados y salpicarnos con las palabras