Siempre me ha llamado la atención el fetichismo de las reliquias de santos. Es una ritual macabro que no deja de asombrarme por su primitivismo irracional, pero la religión es así.
Este verano leí un artículo, firmado por José María Martín Sánchez en el Adelantado de Segovia , que me dejó fascinado. En él, se daba cuenta del despiece que sufrió el cuerpo de San Juan de la Cruz tras su muerte. El deseo de poseer una reliquia del cadáver, se tradujo en actos de necrofilia, dignos de una película gore. El título del artículo era "Del increíble viaje del cuerpo de San Juan de la Cruz (Úbeda-Segovia)" y lo dejo escaneado para estómagos poco sensibles.
Pulsando sobre la imagen, se ampliará la misma para poder leer el texto.
Aprovecho la ocasión, para recomendar la lectura de prensa (una de mis pasiones)
especialmente de la prensa local, de provincias, ajena a los temas que marcan los políticos nacionales y, por tanto, abierta a sorprendernos con textos como el anterior. Desde aquí, mi agradecimiento a esos periódicos que sobreviven gracias a la ilusión y a un excelente trabajo.
Como todos sabemos, prohibir algo es la mejor manera de fomentarlo. Así, grandes intelectuales de todos los tiempos ha venido promocionando la cultura y los libros al añadirles la etiqueta de PROHIBIDO. En ocasiones, para dar mayor publicidad a la obra, se ha llegado a encarcelar o matar al autor salvo que fuese el célebre Anónimo. Siempre en pro de la literatura, todo hay que decirlo. Hablamos de la Celestina, el Lazarillo, Madame Bovary, Kant, Victor Hugo, ...
Una de las difusoras de la cultura siguiendo esta publicidad fue la Iglesia Católica con su Index librorum prohibitorum, vigente hasta 1966. Esta página resulta muy interesante para ver las normas vigentes en España a la hora de prohibir libros. De ella tomo la imagen inferior.
Portada del Indice de libros prohibidos de 1873
También todo buen gobernante que se precie, ha realizado publicidad de diferentes autores y obras mediante este sistema, así, en la España franquista se prohibían-publicitaban los autores como Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Neruda, Cesar Vallejo, etc... Bien hecho, si hasta Cervantes practica en el Quijote la quema de libros.
Para conmemorar esta publicidad lectora, se celebra desde hace 30 años en los Estados Unidos la "Semana de los libros prohibidos y amenazados", promocionando la lectura de esos libros que alguien ha decidido apuntar en la lista. Si no sabes mucho inglés, puedes enterarte de más datos en este artículo de El diario, nuevo periódico en español con apenas un mes de vida y al que le deseo grandes éxitos.
Un homenaje a la tradición de prohibir libros aparece en un libro convenientemente prohibido: Farenheit 451 (el título corresponde a la temperatura en que arde el papel. Veamos un trailer de la película de François Truffaut basada en la novela de Ray Bradbury.
Por supuesto, todos mis alumnos tenéis prohibido leer o incluso acercaros a ninguno de los libros aquí citados. Faltaría más.
Este blog pretende ser una herramienta (de terciopelo) para comunicarme con vosotros que sobrevoláis por aquí. Con la que descubrir textos, encontrar mundos insospechados y salpicarnos con las palabras