8 de febrero de 2011

La teja de Villamartín de Sotoscueva

Érase una vez un pequeño pueblo burgalés, que fue viendo como los habitantes emigraban y las casas quedaban vacías. A mediados de los años 80 una de esas casas cae derrumbada por el abandono dejando un secreto al descubierto: entre los restos aparece una teja que presenta algo escrito. El propietario de la casa guarda esa pieza que, tras un minucioso estudio resulta contener un fragmento escrito hace 700 sobre la teja del Poema de Fernán González. Si pensamos en una casa antigua, en un pequeño pueblo al norte de Burgos y en la nieve, el frío, el agua, el granizo... y todas las inclemencias superadas por la teja a lo largo de 700 largos años, veremos lo buenos que eran los antiguos materiales de aquí construcción y el origen de un mágico misterio.

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