5 de noviembre de 2012

Agustín García Calvo ha muerto

Decir que ha muerto un genio es una frase manida, pero en este caso creo que puede ser literal. No hay duda de que ha muerto un referente filológico, ético, intelectual y político(en el sentido etimológico de la palabra), para confirmarlo basta con revisar su biografía, o la página web de Lucina, la editorial que creó y donde publicó la mayoría de sus obras. Allí están también sus múltiples conferencias, así como sus intervenciones en charlas y tertulias. De allí  proceden también la imagen y la firma que aparecen debajo.









Toda la prensa  ( noticia en el Público, ABC, El Mundo y por supuesto en La Opinión de Zamora) ha recogido su muerte perdida entre la inmensidad de su vida y su obra:

Importantísima es su dedicación a la enseñanza, como catedrático de bachillerato o de universidad en distintos lugares (su Zamora natal, Sevilla o Madrid). Allí muchos pudimos oírle en clases y conferencias disertar sobre filología, filosofía, ética, anarquía, etc... Su implicación en los movimientos estudiantiles en la dictadura franquista le costaron la expulsión de su Cátedra de la Universidad Complutense en 1965 junto a otros profesores como   Tierno Galván,o   López-Aranguren.
En la hemeroteca del diario ABC se pueden leer las noticias  del expediente y de la expulsión.


 Muy importante es su  faceta de filólogo clásico. Tradujo numerosísimos texto desde  autores grecolatinos a otros clásicos como Shakespeare, lo que le supuso el Premio Nacional al conjunto de la obra de un traductor.  Debajo podemos oírle recitando a Homero tanto en su traducción como en griego clásico.




Enorme en cantidad y calidad es su obra literaria, conocida tanto por sus publicaciones como por las versiones cantadas de sus textos. Uno de los textos más conocidos es Libre te quiero, popularizado por Amancio Prada.




Hasta el final se ha comprometido García Calvo con los movimientos sociales, así el poema del anterior vídeo da título al documental de Basilio Martín Patino sobre el 15-M. A su participación en este movimiento responde la entrevista que les hicieron a él y a su pareja, Isabel Escudero, en La noche tuerta.




También su faceta de dramaturgo es destacable, no en vano obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática por La Baraja del Rey Don Pedro, posteriormente representada en el teatro de la Abadía.




Una de las creaciones más sorprendentes de Agustín García Calvo es el himno de la Comunidad de Madrid. En este himno, con forma de canción de corro,  hay una burla de la propia autonomía madrileña, considerada una entelequia como señala la propia letra:
¡Viva mi dueño!,
que, sólo por ser algo,
¡soy madrileño!
 
Oigamos al autor cantando el himno junto a Isabel Escudero y a Garín,  tras una de sus múltiples conferencias en el Ateneo de Madrid
 



Terminaré con la primera obra que conocí del autor, el Sermón de ser y no ser.
 
Al inicio del Sermón aparecen dos sonetos teológicos. 
 
I

Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra, y más durable acaso.

No quiso Dios que dieras ese paso,
y ya del solo intento bien le pesa;
que tropezaras y cayeras, ésa
es justicia de Dios: no le hagas caso.

¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas?: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.

Yo soy el acto de quebrar la esencia:
yo soy el que no soy. Yo no conozco
más modo de virtud que la impotencia.


y II


Pero no cejes; porque no se sabe
cuándo pierde el amor, dónde la tierra
volteando camina, ni qué encierra
mensaje del que nadie tiene clave.

Pues el Libro Mayor (y eso es lo grave)
del Debe y el Haber nunca se cierra,
y acaso acierte el que con tino yerra;
ni es nada el mundo hasta que el mundo acabe.

Si te dicen que Dios es infinito,
di que entonces no es; y si finito,
que lo demuestre pués y que concluya.

Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza
no se pueda bailar. Tu muerte es tuya.
Tu no saber es toda tu esperanza.
 
 
 Ahora, introducidos al lenguaje del autor, oigamos un fragmento del Sermón recitado por él mismo.



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