23 de enero de 2013

Benito Pérez Galdós

Hablar de realismo es hablar de Galdós.


Se trata, sin ninguna duda, de uno de los más importantes escritores españoles de todos los tiempos, que como un héroe clásico murió ciego, pobre y atacado por los sectores más reaccionarios de la política y la sociedad, que nunca le perdonaron su liberalismo.  De hecho, fue candidato al premio Nobel, aunque su candidatura fue frustrada por cuestiones ideológicas.

Para analizar su evolución biográfica en su contexto, es muy útil el cronograma diseñado por el Cabildo de Gran Canaria.

Originario de Las Palmas de Gran Canaria, donde su casa natal se ha transformado en la Casa Museo Pérez Galdós, reproduciendo los espacios del autor en sus viviendas de Madrid, o Santander. 

Comenzó Galdós publicando textos periodísticos en Canarias primero y en Madrid después, relatando no sólo cuestiones culturales, sino acontecimientos históricos que vivió en primera persona, como la Noche de San Daniel, que relatará posteriormente en su autobiografía, Memorias de un desmemoriado.

Durante su estancia en Madrid aprovecha para leer a los principales autores ingleses y franceses en la biblioteca del Ateneo. Sus viajes al extranjeros complementaron estas lecturas de autores fundamentales para su obra, como Balzac o Dickens.

Su primera novela fue  La Fontana de Oro, en la que describe el ambiente socio-político de Madrid en el Trienio Liberal. La obra recibe el nombre de un café que era lugar de encuentro y tertulia para los liberales. Hoy, convertido en pub irlandés, el local guarda un homenaje a esta novela y a Galdós, dedicándole un rincón en su interior.

Inmediatamente comenzó con su más ambicioso proyecto, los Episodios Nacionales. Se trata de un intento por novelar la historia contemporánea de España, insertando personajes ficticios en diferentes hechos históricos del siglo XIX. En los cuarenta años (1872-1912) en que se fueron publicando estas novelas, vieron la luz cuarenta y seis títulos. Las series estaban formadas por  series de diez obras, quedando la última serie inconclusa con sólo seis novelas.
Cada serie cuenta con un protagonista común, que irá apareciendo en las diferentes novelas.

 Galdós en la inauguración de la escultura que le dedicó Victorio Macho en el Retiro, 1919. Más información y origen de la imagen aquí.

 La meticulosidad con que Galdós estudiaba cada dato antes de describir cada hecho histórico es digna del más escrupuloso historiador, documentando los hechos con entrevistas, diarios,...
La narración, que comienza con una exaltación patriótica, ira tornándose en una decepción por el ascenso de la burguesía, que traicionó las aspiraciones liberales de la Revolución de 1968.

En 1885 entre en política, siendo nombrado Diputado y permaneciendo como tal durante los siguientes años, siendo reelegido en diferentes elecciones.
En 1889 fue elegido miembro de la RAE, no sin polémica por las críticas que habían supuesto sus obras Doña Perfecta (1876) o Gloria (1877) a la intolerancia ideológica y religiosa. El discurso que pronunció en su entrada a la Academia, titulado" La sociedad presente como materia novelable",  explica su concepción de la literatura.
 
La década de 1880 será la de sus obras de madurez, las "Novelas españolas contemporáneas", según definición del propio autor.   La desheredada (1881), El amigo Manso (1882), Tormento (1884), La de Bringas (1884), Miau (1888) y, muy especialmente, Fortunata y Jacinta (1886-1887) serán sus novelas más destacadas.
En 1980 se estrena en TVE una adaptación de Fortunata y Jacinta, convertida en serie, con los medios de una superproducción.  Pinchando sobre la imagen, se accede a la serie completa en la página de RTVE.



El centenario de la publicación de la novela traerá de nuevo a RTVE un estudio sobre la obra, en este caso se tratará de un excelente documental.


 También publicó Galdós cuentos, novelas breves y  teatro, de hecho una de sus obras de teatro, Doña Perfecta, adaptación al teatro de la novela homónima fue puesta en escena recientemente, para destacar la importancia de Galdós en el teatro contemporáneo, uno de sus patriarcas, según las palabras de Ernesto Caballero.

La denuncia de la moral hipócrita de la burguesía atraviesa toda la obra dramática de Galdós, compuesta por más de veinte piezas. 

En 1901, el estreno de Electra, dura crítica anticlerical,  supuso un punto culminante en la obra  teatral de Galdós:. El autor fue llevado a hombros por los espectadores hasta su casa, 

Para mayores datos sobre la obra de Galdós, es interesante la página del Instituto Cervantes dedicada al autor.
La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tiene digitalizada toda su obra.



A la muerte de Galdós, el 4 de enero de 1920, los madrileños se echan a la calle para despedir al que ha sido su gran cronista. Se calculó en unos 20.000 los que acompañaron al féretro hasta el cementerio.









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